ODDYSEY

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CAPITULO 38: COMO LA PRIMERA VEZ.

(En paralelo…)

Koroto observa lo avanzado con duro esfuerzo conjunto. Mirriam, Rikan y Moro conversan cualquier tema que los saque del aburrimiento, Rumia revisa planos sobre la mesa en polvo. Mark observa desde lejos. Rust llego, trayendo una cajita blanca en mano.

Mirriam lo observa y saluda:

—Hola, Rust ¿Qué traes contigo?

Rust ejecuta movimientos manuales a sus compañeros, un intercambio profundo.

—“¿Nueva canción de la banda local”? No me interesan sus letras cursis.

—¡¿Acaso es la nueva con la cantante misteriosa?! —Moro si desea deleitarse con la melodia.

—Explicate.

—¡Es el nombre artistico de la nueva adicción a la banda local!

Moro explica el contexto musical, nadie mejor que un consumidor habitual que aclare sus dudas. Rumia queda perpleja ante esa peculiar manera de comunicarse. Rikan a su lado sin mirarla, lista para dar respuesta.

—¿Acaso es mudo el señor Rust?

—Tampoco lo sabemos, asi lo conocimos y lo aceptamos.

—Además, ese lenguaje de señas es irreconocible, nadie se comunica asi.

—Si convives tanto tiempo, entiendes tarde o temprano su lenguaje —Termino de explicar y se alejo.

Rumia es victima de ser más ignorada que antes, mirada por Mark como recuerdo constante acerca de Rikan. ¿Convivir? ¿Amabilidad? Para nada, charlar con menos inteligencia que ella es sofocante. No puede partir sin contar la verdad.

Gran vigia que es Koroto, arruegas de grandes experiencias positivas y negativas. Aún surge la duda al conservarse ante otros ancianos. Un instructor, genio y… ¿padre? o la intención por serlo. Saber que piensa es el reto definitivo para cualquiera, alguien serio y longevo puede tener tanto encima, quien diria que ver a sus 4 ex-alumnos significa todo para él.

Recordar duele, recordar debes.

¿De qué sirve tener al mejor equipo medico de la nación… si ninguno pudo mantenerla con vida?

Frente a Koroto yace el cuerpo de quien amo, y el cuerpo de quien tampoco nació. El gobernante original transmite consuelo posando mano sobre su espalda, los colores no existen ya.

—Si vas a desaparecer, hazlo con honor —golpeo suave y se retiro —no te preocupes, Koroto. Yura sera tu reemplazo para mis hijos, ten un buen dia.

“El tiempo sana las heridas” ¿Cuándo lo hará? “Debes seguir adelante, ellos asi lo hubierán querido” ¿Cómo lo sabre? “debes…” No, jamás los dejare. Un hombre inexpresivo, serio y logico en cualquier cosa. Se aferro a la soledad donde nadie podra lastimarlo. Pasan algunas semanas, semanas para ver algo capaz de llamarse hogar; pedazos de cuadros, muebles despedidos y los utensilios o cualquier objeto capaz de llevarlo con su familia en ruinas.

No posee la determinación para irse, tampoco la de quedarse… solo existe gracias a envios diarios de los gobernantes (compensan toda su ayuda). Respiro agitado ante el filo del ultimo cuchillo faltante, llego a la conclusión que ese debe ser el destino por quedarse sin destino alguno.

“bip-bip”

Bajo ropa sin lavar resuena el articulo olvidado, la pantalla encendida a duras penas con llamada entrante. Cambio su objetivo, llego la noticia salvadora a sus nulas plegarias. Golpe seco contra las alfombras sucias. Acerca la pantalla a su oido y dijo en voz baja:

—Ho-la…

—Señor Koroto… lamento llamarlo por todo lo esta por…eh —dijo una mujer en llamada.

—Habla y… vete, no tengo ganas.

—Oh, si. Queria verificar su estado ya que no sale… tambien, informar sobre la academia.

—Me han borrado del registro, ¿sabe?

—Deberia serlo, pero los encargados se olvidarón y ahora requieren su presencia… lamento lo ocurrido, señor.

—Malditos inutiles… —dijo en voz baja.

Mantuvo en secreto la salida sobre ruedas en vehiculo privado. Cruzo puertas en silencio, pilar del frio a quien cruce su ruta. Nadie reconoce al ejemplar Koroto por comparar un señor en barbudo, sin brillo y capucha abraza al pelo. Estudiantes en perfecto uniforme escolar, pisadas en piso entablado divididas en salones o areas de cada especialidad.

Lo recibe un regordete director:

—Pedimos las disculpas del caso, señor…

—Acabe rapido… odio este lugar —Tono de aburrido.

—Claro, sigame —Hace la seña hacia su oficina.

Recorre los pasos del director en las interesantes particulas de polvo, ninguno descubre la realidad y eso es bueno. Palabras tras palabras del director, sin gracia alguna. Frenan de golpe.

—Por favor. Disculpeme otra vez, aguarde aca unos minutos.

—3 minutos maximo.

—Claro, señor —sonrie nervioso y apresura el paso.

Koroto reposa peso contra pared contigua al taller de mecanica, uno de tantos y tantos que jamás rozaran la cima de…

—¡¿Dónde estará ese maldito profesor Koroto?! —Una estudiante agresiva desde el interior.

Suspiro Koroto.

Estudiantes idiotas.

¿Púedes dejar de gritar? Me irritas —Dijo otra estudiante harta.

—¡No viene para esperar enseñanzas de un profesor inpuntual! —Expreso golpeando el pupitre.

—¡Te dije que te callaras! —se escucho la pelea que se lleva ahi.

Los escandalos es lo ultimo que tolera un hombre deprimido. Irrumpe la sala quebrando la entrada en el proceso.

—¡¡Callense ustedes, malditos insolentes!!

Grande fue la sorpresa al gritar frente 4 estudiantes, los cuales fijan mirada sobre él… Silencio total.

—¿Dónde están los demás? —Expresa su confusión.

—Ninguno quizo entrar con el profesor. Ja, debiles —dijo la primera en gritar.

Ambas chicas sueltan los agarres que marcan rasguños de uñas, muy normal. Koroto siente el ambiente diferente tras no salir: nadie se interesa más en su nombre.

—Si el profesor no aparece, ¿qué hacen ustedes acá?

Respondio la segunda chica del grupo:

—Queria ser unica.

Sigue la primera:

—¡Espero ser la mejor y superar a ese maestro cobarde cuando aparezca!

Los tres giran al pupitre en esquina, ese donde duerme un alumno en felicidad.

—Tsk… los jovenes siempre son…

La misma entrada fracturada es donde entra el ultimo alumno del aula. Camisa fuera y cabello en forma tupé. Una voz forzada a a rudeza:

—¡Abran paso, malditos. Llego el estudiante más peligroso de la… —tropezo y cae.

Silencio incomodo: activado.

Ese mismo alumno se incorpora y camina veloz al pupitre del medio seguido por la mirada de los presentes. Ambas chicas se acercan al lado suyo, seguido del chico durmiente quien desperto tras varios horas de sueño… en conjunto empiezan risas explosivas llenas por gracia del momento.

—¡Vaya golpe te diste! —Dijo la primera.

—¡Debes repetirlo de nuevo! —Dijo la segunda.

El tercer chico asiente en calma y felicidad, mientras el hazmereir se sonroja con intensidad hasta gritar:

—¡Callense, callense!

Risas por todo el lugar, jovenes que ignoran la persona desconocida ante ellos. El director encuentra la sala por risas, nervioso del actuar desconsiderado hacia Koroto.

—Al fin… lo encontre —jadea unos momentos —¡estudiantes inso…

Koroto lo calla:

—Director.

—¿Eh?

—Anule mi retiro, quiero quedarme.

—Señor… ¿Se encuentra…

—Anule el retiro, ahora.

—¡Si, señor!

Koroto los observa, llenos de energia y libres sobre todo.

Despues revelo quien era, dando impresiones en todos con pizca de verguenza. Forjan la familia, crean recuerdos y son unicos juntos.

El tiempo cura las heridas… que frase más linda.

La brisa fresca junto al sol sobre las arrugas del presente. Sonrie leve y mira los pajaros volar:

—Recordar duele… —Dijo para si mismo al mirar a sus 4 estudiantes ya adultos —recordar debo.

Rikan, Mirriam, Rust y Moro. “Salon 3-B”, “taller solitario” son los apodos impuestos a los unicos 4 estudiantes bajo la tutela del Koroto muerto. Rikan lo invita a mano alzada:

—¡Maestro, vamos a comer juntos. Nos merecemos descanso! —Dijo con el brazo cruzando el cuello de Moro.

Sonrie y asiente:

—Okey, okey. Dejen de ser niños hiperactivos.

Los adultos se marchan. Mark alza brazos tambien ansioso por comida.

—¡Si, vamos! —Alzo brazos.

Rumia lo detiene tomando su hombro.

—Espera.

—Uh, ¿Tambien estas ansiosa por comer, Rumia?

—Para nada… Quiero hablar contigo.

—Eh… ¡¿Eh?!

Rumia ve la oportunidad, ultima oportunidad para revelar todo.

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